Reveladora, sencilla, con accesorios o sin ellos, bien
sea original, bien sea “chiviada”, la moda para
esta nueva Feria de Cali regresa a lomo de caballo. ¿Hay
nuevas propuestas, o moda que cabalga es una redundancia?
El fondo musical (opcional): “¡Si huele a caña,
tabaco y brea (…)!”. El programa: casi cualquiera
de entretenimiento y farándula que pretende analizar
en este instante del año a Cali, Colombia. Canal: no
importa; siempre aparecerán par modelos, ex candidatas
o ganadoras de concursos estéticos, desocupadas, o una
pareja presentando -todos siempre tan sonrientes así
haya un huracán-.
Cámaras
con distintos formatos DDM, se dedican entonces a enfocar puchecas,
traseros y rostros casi siempre despistados, o con semblantes
como amargados. Los detalles anteriores si no están “vibrando”
de arriba abajo, lo hacen sobre un animal cuya única
libertad, tal vez, es cagar y orinar donde le toque. Damas y
caballeros: bienvenidos a un desfile sin cover, a una pasarela
que combina tracción equina con múltiples diseños.
Es, sí, la moda que cabalga.
“(…) Un día en la caminata pa´ gozar
la cabalgata; y usted amigo que viene de lejos, agarre pues
la suya que se me vuelve pendejo (…)”. Hacer una
caminata no es obligación para ver esta exhibición,
amigo que viene de lejos o amigo nativo. No sé, como
dice este pedazo de una canción, usted a quién
o qué debe agarrar, pero el genérico o el sexo
es femenino (por lo de “la suya”). Siendo imaginativo,
le recomiendan mi amigo, digo yo, encontrar un sitio cómodo
para, en efecto, no volverse pendejo con tanta moda que cabalga.
Una moda, por cierto, que este artículo en son de análisis
o broma -tómelo como quiera-, otorga como probable hecho
su existencia.
Reveladora, sencilla, con accesorios o sin ellos, bien sea
original, bien sea “chiviada”, la moda para esta
nueva Feria regresa a lomo de caballo. Pero, a simple vista,
es un estilo o más bien un conjunto de estilos presentes
todo el año. La moda que cabalga, entonces, sólo
se diferenciaría a la del resto de temporada en su extremo
carnavalesco, o mejor sería opinar, sus ansías
de exhibicionismo teniendo como lacayo a una bestia cuadrúpeda
sin otro adorno que quien la monta…
La imitación tipo Marlboro, ganadero llanero, terrateniente
paisa o administrador de finca para caballeros; amazona, patrona
de terrenos, princesa tropical o reina coronada o a punto de
serlo para damas; caballitos de palo para niños y niñas,
hacen parte del multitudinario ajuar de la moda que cabalga,
o “moda que cabalga”. No obstante, volvemos al párrafo
anterior con esta pregunta: ¿Hay nuevas propuestas, o
moda que cabalga es una redundancia?
Habrá que estar pilas, eso si uno quiere por supuesto,
para agarrar la suya y, esto no tiene remedio inmediato, volverse
pendejo o ser un pendejo definiendo si en esta cabalgata de
2006 hay en realidad una nueva moda que cabalga. A lo mejor,
una novedosa transparencia de la cintura para abajo, o un escote
convenientemente cosido que exhiba un poco más de la
porción de teta permitida. Amanecerá y veremos,
dijeron un par de ciegos…
José Rodríguez Varela